Sobre Barcelona
Alquilar un coche de lujo en Barcelona empieza por decidir qué modelo conviene al tipo de trayecto. Las calles del Gothic Quarter, Barceloneta o los alrededores del Arc de Triomf son estrechas y con tráfico calmado, por lo que un sedán compacto como el BMW M2 o el Mercedes Benz E-Klasse resulta más práctico para moverse por el centro que un vehículo de gran anchura. Para trayectos entre el aeropuerto y una villa o residencia fuera del centro, un todoterreno como el Audi Q7 o el Ferrari Purosangue ofrece mayor comodidad sin renunciar a presencia. Conviene además confirmar que el vehículo cumple la normativa Euro 6, ya que la Zona de Bajas Emisiones puede restringir la entrada de coches más antiguos en el centro de la ciudad.
La logística de entrega cambia según el punto de llegada. El aeropuerto de El Prat tiene dos terminales separadas, T1 y T2, así que conviene indicar cuál corresponde al vuelo para coordinar la recogida sin confusiones; desde ahí, la B-23 conecta con el corredor hotelero de Passeig de Gràcia en unos veinte minutos. Para quienes se alojan en hoteles como el Arts Hotel, el Mandarin Oriental o El Palace, la entrega puede hacerse directamente frente al acceso del hotel, en un bulevar con tráfico moderado. Los clientes que llegan por mar o se mueven en barco desde Port Olímpic también pueden recibir el vehículo cerca de la marina, evitando trayectos innecesarios por el centro.
Más allá de la ciudad, la elección del coche depende del destino. La carretera hacia Sitges, por la C-32 o la más panorámica C-31 a través de Castelldefels, es una salida de unos 35 kilómetros que cualquier deportivo compacto recorre con soltura, y el pueblo ofrece aparcamiento razonable junto al mar. La subida a Montserrat por la A-2 y la B-110 es más exigente y se adapta mejor a un todoterreno o a un gran turismo con buen apoyo en curva, mientras que la ruta del Penedès hacia Sant Sadurní d'Anoia y Vilafranca, con sus bodegas de cava, resulta más cómoda en un sedán o SUV de conducción relajada. Entre noviembre y marzo, con menos afluencia turística, tanto el Penedès como Montserrat se recorren con más margen de aparcamiento que en los meses de verano, cuando Barceloneta y Sitges concentran más tráfico.